Entrevista a Pablo Busó, Project Manager, y Ana Mata, Senior Researcher, de AIJU

“El prototipo de mueble inteligente interactúa con el niño para que gestione sus emociones”

  • 25 de Mar, 2015

La combinación de la inteligencia ambiental con la inteligencia emocional ha permitido a Pablo Busó, Project Manager, y a Ana Mata, Senior Researcher, del AIJU (Instituto Tecnológico de producto infantil y ocio), crear un prototipo de habitación infantil que ayuda a los niños a gestionar sus emociones. Con el proyecto Motius han diseñado un sistema para que la habitación detecte cuando el niño está enfadado y lo ayude a relajarse bajando la luz y poniendo música suave; una mesa táctil con la que padres e hijos pueden reforzar hábitos positivos y una cama que motiva al niño al sueño. Sus creadores señalan que esto son herramientas de apoyo para los padres y “nunca un sustitutivo, pues el contacto humano siempre tendrá una carga emocional que difícilmente podrá alcanzar cualquier máquina”.


-¿Cuál ha sido el principal objetivo del proyecto?
-El principal objetivo del proyecto Motius ha sido el de explorar nuevas estrategias de diferenciación de alto valor añadido a través de un enfoque de usuario, aplicado a la industria de productos para la infancia. Para ello se han investigado las oportunidades derivadas de la combinación de la inteligencia ambiental con la inteligencia emocional.
Motius (Mobles educatius) plantea la investigación para el desarrollo de un prototipo de habitación infantil que ayuda a los padres en la educación de la inteligencia emocional de sus hijos en casa.

El prototipo de mobiliario pretende dar respuesta a las necesidades educativas actuales en el hogar, proponiendo un mueble inteligente que interactúe con el niño para la gestión de sus propias emociones (calmarse si tiene una rabieta, reforzar un comportamiento correcto, canalizar un enfado, aprender a controlar miedos, favorecer la comunicación entre padres e hijos, identificación de emociones, etc.). Proponiendo soluciones factibles y asequibles desde el punto de vista productivo y de mercado para los fabricantes de muebles y productos para la infancia.

-¿En cuántas fases se dividió el proyecto?
-Además de las tareas relacionadas con la gestión y difusión del proyecto, el proyecto se ha estructurado principalmente en cuatro fases:
•    Revisión del estado del arte: Análisis de las principales aportaciones científicas en el ámbito de la inteligencia emocional y la inteligencia ambiental.
•    Análisis de oferta actual de mercado: A través de análisis de catálogos, visitas al punto de venta, “desk research”, etc.
•    Análisis de los requerimientos de usuarios e industria: Se realizaron estudios cuantitativos y cualitativos con padres y expertos para priorizar los ámbitos de actuación relacionados con la inteligencia emocional sobre los que desarrollar el prototipo.
•    Y por último, se diseñó, se desarrolló el prototipo y se validó con usuarios y expertos.

-¿Cuáles son las conclusiones desde el punto de vista de la inteligencia emocional?
-El análisis de los requerimientos del usuario nos permitió constatar que el concepto de inteligencia emocional era algo conocido por la mayoría de los padres y que les resultaba de gran interés. Especialmente en familias de ámbito urbano, con alto nivel de estudios y económico.

Si bien la aplicación del concepto a un producto les parecía algo etéreo, cuando se aterrizaban a acciones concretas, eran muy valoradas. Resultando de gran interés: la promoción de la comunicación entre padres e hijos, la regulación de emociones (control de rabietas), el reconocimiento de las mismas y la autoestima y autonomía.

-¿Cómo aplicasteis estas conclusiones a la construcción del mobiliario?
-Una vez seleccionados los principales ámbitos de actuación, por un lado se analizaron las actividades que realizaban padres e hijos dentro de la habitación y por otro las posibilidades que ofrecía la inteligencia ambiental a nivel tecnológico, desechando aquellas que suponían un aumento excesivo del coste del producto. La combinación de la actividad, con el producto y la tecnología, dio como resultado el prototipo Motius.

-¿Qué tipo de mobiliario es y cómo funciona?
-En el caso de la regulación emocional/ control de rabietas, la habitación detecta que el niño está enfadado, a través de un sensor de sonido, que a cierto nivel de ruido pone en marcha un actuador que crea un ambiente para propiciar la relajación del niño, consistente en atenuar las luces y hacer sonar una música relajante. Ante esta situación, cuando el padre vea que es posible, deberá enseñar a su hijo a relajarse y así el niño podrá tener un mayor control sobre su cuerpo.

En el caso de la mesa con pantalla  interactiva, se ha desarrollado una app sencilla, gráfica y amigable cuyo propósito es identificar las situaciones agradables y desagradables de la vida cotidiana, valorar los sentimientos y emociones vividas para que el padre intente convertir las situaciones negativas en positivas. Además la mesa incluye unos sensores capacitivos que cuando los padres preguntan al niño sobre los hábitos que debe haber realizado a lo largo del día, cuando el niño ha cumplido un hábito, lo señala con el dedo sobre la mesa y activa una recompensa en forma de luz y sonidos infantiles.

Por último también se ha desarrollado una cama que favorece la rutina del sueño del niño a través de un temporizador, sensores de sonido y actuadores de música y luz.

Todos estos elementos del prototipo suponen una herramienta de apoyo para el padre y nunca un sustitutivo, pues el contacto humano siempre tendrá una carga emocional que difícilmente podrá alcanzar cualquier máquina.

-¿Tendrá salida en el mercado un mobiliario de estas características?
-Este proyecto ha tenido desde su inicio como premisa  principal que el prototipo desarrollado fuese viable económicamente, dentro de un entorno de “crisis” con una alta sensibilidad al precio y por ello se han intentado eliminar todos aquellos costes que no fueses valorados por el consumidor, se ha tratado de aumentar el valor añadido del producto, sin por ello suponer una carga excesiva en el precio. De todas maneras se trata de un prototipo precompetitivo y por tanto su finalidad no es la de salir a la venta, sino que a partir de ahora lo que buscamos es que el conocimiento adquirido se pueda aplicar en las empresas.

-¿Con qué partners habéis trabajado?
-En este proyecto los partners tecnológicos han sido AIDIMA (Instituto Tecnológico del mueble, la madera y afines), AIJU (Instituto Tecnológico de producto infantil y ocio) y el partner empresarial ha sido la empresa valenciana Micuna. La Generalitat Valenciana (a través del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial, IVACE) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) han sido los partners estratégicos para financiar el proyecto.

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