“La categoría de canastilla ha evolucionado hacia una compra mucho más reflexiva. Las familias ya no buscan únicamente productos bonitos o coordinados estéticamente, sino que valoran especialmente aquellos que aportan seguridad, funcionalidad y durabilidad. También observamos un consumidor mucho más informado, que compara materiales, certificaciones y prestaciones antes de decidir. De esta manera, los productos que combinan diseños con beneficios reales para el bienestar del bebé son los que están ganando protagonismo. Las familias siguen apostando por los imprescindibles, como muselinas, sacos de dormir o textiles para el descanso”.
“Las tendencias se mantienen muy alineadas con las de los últimos años. Predominan los colores neutros y naturales, como el beige, los tonos tierra, los verdes suaves y otros colores inspirados en la naturaleza, que permiten crear ambientes cálidos y atemporales. En cuanto a los diseños, siguen triunfando los estampados discretos y los estilos minimalistas, con una clara preferencia por propuestas que transmitan calma y combinen fácilmente con la decoración de la habitación del bebé. Respecto a los materiales, el algodón y la muselina continúan siendo los más demandados gracias a su suavidad, transpirabilidad y confort para la piel del bebé”.
“En el último año, hemos visto un consumidor mucho más racional y planificado. Las familias buscan invertir en productos que realmente vayan a utilizar durante los primeros meses de vida del bebé, priorizando la funcionalidad, la calidad y la durabilidad frente a la compra impulsiva. Además, el contexto económico ha hecho que las listas de nacimiento ganen aún más protagonismo como herramienta para centralizar las compras y facilitar los regalos. Esto ha favorecido a los productos de mayor valor añadido y larga vida útil, como los relacionados con el descanso”.
“La categoría se ha mantenido estable gracias a su carácter esencial y a su importancia dentro del regalo de nacimiento. Sin embargo, la baja natalidad y una mayor planificación del gasto hacen que las familias sean más selectivas y tiendan a elegir menos productos, pero de mayor calidad y utilidad. Respecto a los criterios que tienen mayor peso en la decisión de compra, destacamos la seguridad de los materiales, el tacto, la comodidad, la transpirabilidad y la facilidad de lavado. También se valoran las certificaciones, la durabilidad, el diseño y una buena relación calidad-precio, especialmente cuando se trata de un regalo”.