365 ideas para rentabilizar el negocio detallista
La venta tradicional, por mucho que expliquemos, no tiene apenas éxito. Si queremos que se lleven el producto sin presionar y dejándoles encantados, toca gestionar la inusualidad comercial.
El cerebro de la clientela cuando accede a un punto de venta sigue un patrón lineal, por eso si no rompemos la linealidad comercialmente estamos muertos.
Si el comprar en un punto de venta no aporta una experiencia obnubilante, estamos perdidos. Si la compra no tiene un aliciente de inspiración y descubrimiento, internet nos gana de lejos.
No se trata de dar clases magistrales a la clientela, se trata de hacerles vivir planteamientos y experiencias que nunca se habían planteado, ni se las había planteado en ningún otro canal comercial.
El cerebro de la clientela tiene plasticidad conceptual y cuando se le sorprende la noción del tiempo, del coste y del entorno cambia por completo, de modo que se pasa de ocupar el tiempo a disfrutar del tiempo.
En el paseo es importante evitar traqueteos y, sobre todo, frenazos de golpe contra obstáculos de pequeño tamaño. Cuando un bebé o un niño pequeño es sacudido, su cerebro se mueve hacia adelante y hacia atrás dentro del cráneo. Este movimiento hace que los vasos sanguíneos dentro del cráneo se rompan y la sangre se acumule en el interior del cráneo, produciendo un daño irreparable al cerebro del bebé.
Lo fundamental es dominar conceptos que los y las progenitoras suelen desconocer.
Se pude vender mucho más si se dominan las técnicas de la inusualidad comercial.
“No hace falta inventar la pólvora, basta con aprender a usarla según cada circunstancia para que sea un producto de ocio, de trabajo, de aprendizaje, de seguridad o incluso un arma”.
Si no cambias tu estrategia, los resultados no cambian.
Víctor Valencia
CEO Entorno & Estrategia
abiertoparatodos@gmail.com