“El segmento de higiene y cosmética infantil muestra un comportamiento de crecimiento moderado en valor, aunque el volumen se mantiene contenido por la baja natalidad. Lo que vemos es que las familias están dispuestas a pagar algo más por productos de mayor calidad, con formulaciones más naturales y con garantías dermatológicas. También influye que la cosmética infantil es una categoría recurrente y con un componente de regalo muy fuerte, sobre todo en cestas de nacimiento y sets de primeros cuidados, lo cual le da cierta estabilidad frente a otras categorías”.
“Las expectativas para marcas que apuestan por la investigación y el desarrollo siempre serán de crecimiento. Aquellas que consigan seguir entregando valor a los consumidores a la vez que innovan en el ámbito del ecodiseño, residuo cero, y de la transparencia de valores de marca serán las que sigan marcando la tendencia de compra. La expectativa también es que aumente la demanda de ‘sets’ o neceseres de nacimiento más completos y que incorporen nuevas herramientas para hacer más fácil el día a día del cuidado del bebé”.
“Vemos que entre las principales tendencias destacan la preferencia por productos con fórmulas suaves y respetuosas, la simplicidad en las rutinas de cuidado y la multifuncionalidad. También observamos un creciente interés por soluciones prácticas y seguras para el día a día, así como por productos diseñados específicamente para cada etapa del desarrollo del bebé. Además, existe una mayor conciencia y exigencia por parte de las familias. Las prioridades se centran en la seguridad, la calidad y la confianza en la marca. Además, valoran especialmente la facilidad de uso y que esté alineado con sus necesidades reales”.
“A la hora de comprar, las prioridades están bastante claras. La seguridad y la calidad del producto son el principal motor de compra, seguidas de la confianza en la marca. También es fundamental la facilidad de uso, especialmente en productos que forman parte de la rutina diaria, así como la eficacia. La relación calidad-precio sigue siendo importante, pero cada vez más entendida en términos de valor y no solo de precio. Además, el consumidor investiga más antes de tomar una decisión, comparando opciones, leyendo valoraciones y prestando atención tanto a la recomendación profesional como a la experiencia de otros usuarios”.
“En el último año, la categoría de higiene y cuidado infantil ha mantenido una evolución positiva, con un crecimiento estable impulsado por su carácter esencial dentro del día a día de las familias. Más allá de la cosmética, todo lo relacionado con la higiene, especialmente el momento del baño y el aprendizaje de hábitos como el uso del orinal, está ganando relevancia. Los padres buscan soluciones que les ayuden a hacer estas rutinas más fáciles, seguras y cómodas. Los principales factores que explican esta evolución son la búsqueda de practicidad, la necesidad de productos seguros y ergonómicos, y un mayor foco en fomentar la autonomía del niño desde edades tempranas”.
“A la hora de la compra, las prioridades suelen centrarse en la seguridad, la practicidad y la durabilidad, además de la confianza en la marca. En general se trata de decisiones de compra bastante racionales. Es en algunos productos que pueden funcionar bien como regalo, donde puede existir una mayor compra por impulso. De cara al futuro, prevemos que la categoría se mantendrá estable y seguirá la evolución natural del sector hacia productos cada vez más seguros, prácticos y adaptados a las necesidades reales del bebé y de las familias, manteniendo el foco en la confianza y la calidad”.